La música influye en las personas, sirviendo como estímulo de numerosas emociones y funciones orgánicas. Para que este efecto se dé, la música que se escuche debe cumplir ciertos requisitos: que guste al oyente, que le emocione y que las circunstancias que se den, durante la escucha, sean las adecuadas.
Puede despertar, evocar, provocar y fortalecer cualquier tipo de emoción.
-Puede provocar la expresión de uno mismo.
-Puede iniciar a los niños en la reflexión, y a transformar su pensamiento pre-lógico en lógico, preservando su creatividad.
-Puede estimular la imaginación y ayudar a desarrollar la creatividad.
-Puede ayudar a desarrollar la memoria, el sentido del orden, la capacidad de atención sostenida y del análisis.
-Puede ser una fuente de placer semejante al juego, debido a la constante.

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